viernes, 19 de mayo de 2017

Las cosas de tener razón

Duele. Ese momento en que te das cuenta que llevas razón.

Alivia es verdad. No llevarla implica cosas malas, pero jode, mucho, por que tenerla es más duro , significan verdades que no nos gustan ver, que evitamos , que olvidamos a conciencia , que estropean nuestra idea perfecta del mundo en que intentamos vivir.

No me gusta mentir si puedo lo evito.

Decía mi padre que solo eran aceptables las mentiras piadosas , esas que no conllevan un perjuicio real solo ocultan parte de lo sucedido para evitar daños colaterales, pero quien decide cuales son los daños colaterales. ¿Quién los sufre?

Desde fuera todo es más fácil, dar consejos es gratis , y a mi se me da taaan bien. Pero no siempre podemos esperar que los demás comprendan que tú ves más allá; Llámalo sexto sentido, llámalo corazonada , llámalo obviedad, pero lo ves, está ahí , para ti es claro, cristalino. 

Cuando te decides a contar lo que crees, ves , presientes tienes que estar muy seguro de que el receptor lo aceptará y no se lo tomará como algo personal. Y ya sería la leche que reconociera que tienes razón, pero si duele tenerla , duele más ser consciente de que alguien la tiene y tu no lo has visto.

Aquí estoy recogiendo pedacitos para continuar como si nada hubiera pasado, para seguir ahí cerca, para reconstruir los tuyos cuando los necesites, por que créeme, pasará y otra vez tendré razón , y ya sabemos lo que eso implica ¿verdad?

miércoles, 17 de mayo de 2017

Su sonrisa

Los días de fiesta a veces se le hacian cuesta arriba, no es que echara de menos ir al madito trabajo,  pero la soledad cada vez se hacía menos llevable.
Cogió la moto y sin rumbo condujo durente un buen rato.  

¿A quien quería engañar? Se habia parado en la acera delante de la puerta de su casa.  No lo había planeado pero la moto le llevo directo . 

Esperaba verla.  Que saliera y poder mirarla sin ser visto. Observala. 

Se encendió un cigarro pensando si eso habia sido una buena o no. Sabía que no debía haber parado pero algo le impulso. Ese algo que no era capaz de describir y le traia de cabeza ya demasiados meses. 

La suerte estuvo de su lado y la vió salir . Iba cómo siempre decidida mirando al frente y colocándose el bolso y mirando donde llevaba el móvil,  ja ja,  era una adicta aunque no lo reconocería nunca. 

Decidió mandar un mensaje y esperar a que sucedía. 

Se paro, puso cara de sorpresa y sacó el movil del bolsillo del pantalón , miró la pantalla y sonrió.

Ésa sonrisa era por la que merecía la pena perder la razón. 

Ahora lo tenía claro, estaba perdido.