domingo, 26 de junio de 2016

¿Se puede?



¿Se puede querer a dos personas a la vez? ¿con qué intensidad?
¿Y deseo?  ¿ Más por una que por Otra? ¿Igual?
¿Puedes querer compartir tus momentos con las dos? 
¿Se puede separar? De una te gustan unas cosas, de la Otra diferentes, ¿o iguales?.
Pasar tiempos juntos, pero no revueltos. 
Tener las mismas ganas de disfrutar, hablar, reír, soñar, con las dos.
¿Es posible dividir la mente y sobretodo, el corazón en dos? 
Respetar el espacio de cada uno cuando no se está juntos.
¿Es necesario que las personas queridas sepan que no son la única? 
¿Aceptarían ser la otra mitad?
¿Aceptarías tu ser la otra mitad?
¿Se puede evitar comparar? 
¿ Es amor ?  ¿Es egoísmo? ¿Es necesidad?
Si estás en la piel que quiere doble, esperar que lo entienda alguien que esté dentro podría llegar a ser difícil. 
Si estás fuera imposible.
¿Podríais? 


viernes, 24 de junio de 2016

El sobre


Estaba sentada en la terraza, mirando al mar, era mi momento favorito del día desde que salí huyendo de su casa.
Abrí el sobre sin ninguna idea sobre lo que me encontraría.
¿Qué interés tenía mi padre porque yo tuviera el sobre después de mi espantada hace tantos años?
Así que cogí aire y abrí el sobre. Había un par de folios doblados y un paquete con fotos, fotos nuestras.
Empecé a leer ya con un nudo en la garganta, esto iba a ser muy difícil.
 
Gordita, te quiero.
No fui lo suficientemente fuerte para buscarte y decirte en persona que entiendo tu huida, que no tengo nada que reprocharte, que fuiste muy valiente.
Sé que ahora eres feliz y tienes una vida maravillosa. Sigue así te lo mereces.
No estés triste, tomaste una decisión acertada aunque eso nos separara, pero aunque nunca te lo dije, estoy orgulloso de ti, siempre lo estuve.
Esta carta llega tarde, muy tarde pero espero que puedas perdonarme.
Te quiere papá.
 
En las dos primeras palabras las lágrimas empezaron a caer sin poder remediarlo.
Era imposible leer sin pasarme la mano por los ojos, intentando secarlos.
No podía entender una frase seguida, mi cerebro no la procesaba.
¿Por qué papá? ¿Por qué tan tarde?
No se las veces que leí y miré las fotos, pero cuando Susana vino a buscarme ya era noche cerrada y yo no era capaz de articular palabra. Mi cuerpo tampoco se movía, estaba paralizada.
Los siguientes días pasaron sin quedar registrados en mis recuerdos aún hoy intento saber que me paso pero no lo consigo recordar, en algún lado donde guardamos eso que nos hace daño estarán.
He vuelto a leer la carta muchas, infinitas veces intentando entender que nos pasó, para dejar que nos distanciáramos tanto como para olvidar lo que nos queríamos, que era mucho.
El tiempo ha pasado, sigo leyendo la carta, estoy aprendiendo a perdonarnos

Sentada en la terraza


Había pensado en volver, pero por decisión propia, no por circunstancias que se me escapaban de las manos.

Estaba sentada en la terraza, mirando al mar, era mi momento favorito del día desde que salí huyendo de su casa.

Un toquecito en el hombro.

Te acaban de llamar. Deberías hacer las maletas e irte, y aun así no sé si llegarás a tiempo - Susana sabía cómo decirme las cosas, si en vez de coger el recado de esa manera, como ordenándome ir, me hubiera pasado el teléfono, sabe que no iría.

Hacer la maleta fue un suplicio. Una lucha interna conmigo misma, imaginando una y otra vez las situaciones y conversaciones que me podría encontrar.

El vuelo no fue mucho mejor, todo lo que creía superado, olvidado, aparecía de golpe en mi cabeza, haciendo sentir que estos 8 años no habían pasado.

No había nadie esperándome, como era lógico. Me acerqué a la parada de taxis y aguarde la cola. No tenía ninguna prisa por llegar.

Hola, has venido - dijo mi hermana con su habitual tonito de superioridad.

Sí, estoy aquí. ¿Dónde está? - pregunté sabiendo de antemano que llegaba tarde, pero tenía la esperanza de poder decirle adiós.

Lo siguiente que recuerdo son muchas personas que no conocía dándome el pésame, lloros de fondo y cuchicheos sobre la mala hija que vuelve a limpiar su conciencia.

Fueron unos días muy raros, yo sola, apartada. No es que tuviera mucho que decir pero tampoco me dieron Opción. Así que lo único que quería era liquidar papeles y largarme de allí. ¿Por qué habría hecho caso a Susana?

Me comporté como una "buena" hija, firmé todo lo que me dieron, no pedí nada y me prometieron llamarme si hubiera algo para mí. Cómo si ese algo que ellos ansiaban a mí me fuera a solucionar el vacío que te provoca no despedirte de tu padre. Y me marché con la certeza de no volver.

Estaba sentada en la terraza, mirando al mar, era mi momento favorito del día desde que salí huyendo de su casa.

Un toquecito en el hombro.

Ha llegado este sobre para ti, si me necesitas estoy dentro - Susana me puso el sobre en las piernas y mientras andaba hacia la casa me acarició cariñosamente la cabeza.

Cogí el sobre con tanto miedo que me temblaban las manos. Lo abrí, un post-it amarillo pollo que ponía una nota firmada por mi hermano el pequeño:

Encontramos esto en la mesilla de tu padre con una nota que decía que te lo mandáramos. Jorge

Qué detalle por su parte.

Mi padre quería que me llegara, que yo tuviera algo de él. Y me sentí la peor persona del mundo, por no darle una explicación de mi huida y no haberme despedido.

Y es algo con lo que tengo que vivir.

(cont.)

 

 

martes, 21 de junio de 2016

Mirándote


Qué calor. Así es imposible conciliar el sueño. Además ella desprende mucho calor, siempre discutimos por eso, ella calurosa yo friolero.

Doy vueltas y en una de ellas, la oigo gruñir. Ja ja ja es muy peculiar para dormir.

Me quedo mirándola. Tiene el rostro relajado, sus brazos liados sujetandose, una pierna estirada y otra encima de las sabanas. Solo se tapa la tripa y es capaz de colocarse perfectamente la sábana aunque de mil vueltas, que las da, queda perfecta.

Le costó mucho que durmieramos juntos, no la gusta que la toquen, per si de noche te acercas sigilosamente, puedes casi abrazarla... ahí si se deja.

Es compleja, que no complicada, su cabeza va tan rápido por el día que por la noche cae rendida, tranquila feliz. Hasta dormida sonríe. 

Nunca he visto a alguien con tanta energía, tiene cuerda y tiempo para todo. Es capaz de tener organizado todo y aunque cambies los planes, no la pillas, ella siempre tiene un plan B.

A su lado la vida es más fácil, más llevadera, nunca tiene un no. Siempre tiene una palabra de aliento, de apoyo, algo que te haga continuar. Se echa a la espalda lo que sea, ella puede. 

Y mirarla ahora dormir quieta, relajada. Podría estar horas.

Me acerco, pongo mi mano sobre su pierna y mientras la observo se me van cerrando los Ojos poco a poco...

Sueño con ella.

sábado, 4 de junio de 2016

Sigues en mi


Te echo de menos. 

Mucho hay días que pienso que demasiado. 
Te necesitaría. Hablar contigo, tus besos, tus abrazos, sus consejos, tus risas.

Atesoro con mimo mis recuerdos contigo y recurro a ellos a menudo. 
Contigo a mi lado era la vida más fácil, más llevadera más bonito, más feliz.

Hay tanto que te contaría, te mostraría. Que hay noches cuando me permito recordarte con tranquilidad, que me imagino hablandote, invento conversaciones que nunca tendrán lugar. Pero me reconforta.

Incoscientemente vivo para ti, para. Tener tu aprobación, para que estés donde estés me mires y te sientas orgulloso. Que todo aquello que me enseñaste, me dijiste, me contaste ha calado, esta conmigo. 

Se aprende a vivir sin alguien que era tu pilar, tu referente, pero la vida no es igual de plena.

Soy feliz, me encanta mi vida, pero cojea. Unas veces se nota más Otras menos, pero camino apoyándome en tu recuerdo.

Escribirlo, darle forma a lo que siento me ayuda. 
Me siento mejor ahora.

Te quiero.