domingo, 21 de enero de 2018

Antes, ahora, nunca, siempre

Tus manos recorriendo mi cuerpo.

Tus labios dándome mordiscos.

El roce de tu barba de dos días en mi cuello.

Tu pecho pegado a mi espalda.

Tu cadera empujando contra mi.

Así te quiero siempre. 
Así te sueño. 
Así te deseo sin descanso. 

Y entonces me despierto y soy consciente de lo que prometimos,  distancia, ser solo conocidos. 
Y me arrepiento del primer beso,  del primer abrazo, de todas las primeras veces que hicieron que nos dejáramos llevar  rompiendo los límites autoimpuestos.

Esos que nos arrastraron hasta destruirnos,  y perder todo lo que nos hizo uno. 

Un nosotros con otra historia,  otro final,  otro principio,  en otro tiempo y espacio. 

Un ójala,  un y si... 

Pero es un nunca al que acostumbrarse aunque duela. 

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Qué suerte tengo

El acogimiento es lo que nos une. 

Probablemente de otra manera ni hubiéramos coincidido. 

Estilo de vida,  ideas,  maneras de vivir y distancia geográfica.

Es esa distancia hace que nuestros encuentros sean especiales.

Jamás pensé tener una conexión tan especial con alguien al que me une "tan poco".

Claro que ese poco es engañoso.  Es una manera de vivir y de sentir,  que en cada una de nosotras es muy diferente y eso es lo que nos atrae y noa hace sentirnos cerca las unas de las otras. 

A.  Es el gran hermano,  hermana en éste caso lo ve todo nos ve a todas,  y no se mira a ella demasiado,  se descuida y no debiera por que es muy especial. confío en ella casi desde el primer día que hable con ella y su pocos abrazos,  la cuesta,  son absolutamente fabulosos llenos de todo lo que no dice. 

Ch.  Llegar a ésto de rebote la hace pensar que le falta algo, pero no,  lo tiene y sin darse cuenta es alumna aventajada que se deja guiar,  escucha y saca adelante lo que se propone. 

J. No concibo la palabra acogimiento sin ella,  ni su familia. Su capacidad de amar no tiene limites un referente que por suerte tengo cerca. Siempre está. 


L.  Es la realidad en mayúsculas,  el conocimiento propio,  la superación y no conformarse nunca.  Hablar con ella es aprender  y conocer otras formas de ver lo "establecido" , no me canso de escucharla,  aunque ella lo haga de hablar... a veces. 

M. Nos parecemos mas de lo que pensaba,  ella pone en sus palabras todo lo que no soy capaz de expresar en mi experiencia,  ella le pone voz a muchos de mis pensamientos,  sentimientos y emociones. 

Queridas, es un lujo teneros en mi vida,  se os echa de menos. 


viernes, 15 de diciembre de 2017

Felicidades

Todo sigue bien. Qué digo bien, ha mejorado desde tu último cumple.

Estoy convencida de que tú tienes parte de culpa, algo he debido hacer muy bien , para que me cuides y me mimes tanto y además veles por todos los que te queremos.

Sigue siendo difícil no te voy a engañar, es imposible no echarte de menos, no recordarte, no hablar de ti, no contar anécdotas, historias vividas , historias contadas por ti. Pero a eso nos agarramos y se lleva mejor.

Me da sobre todo pena darme cuenta de cuánto nos hemos perdido , nosotros de ti y tu de nosotros. Probablemente es lo que más rabia da cuando pasa el tiempo. Por que las fotos, los videos y hablar de ti lo tenemos , lo hacemos y  lo disfrutamos; Pero Joder contigo las cosas buenas serían la ostia y las malas más llevaderas, estoy convencida de ello.

No voy a extenderme más, “hablo” contigo casi a diario no lo puedo remediar me sigues faltando y necesito hacerlo para seguir intentando poner en practica todo lo que aprendí de ti.ç

Feliz cumpleaños PAPÁ , te queremos.


viernes, 24 de noviembre de 2017

Viernes Negro

Todo estaba confuso en su mente. Demasiadas pastillas, demasiado alcohol, demasiada horas durmiendo.

Tomarse bien las cosas nunca había su fuerte, y visto los resultados de esa mañana, seguía siendo una asignatura pendiente. Otra cosa más para trabajar con Patricia, su psicóloga, se le estaba acumulando el trabajo.

Cómo podía haberse ido tanto de las manos un simple miércoles. Parecía uno más, no es que le gustaran en exceso pero tenían su madrugón imprescindible para empezar un día en condiciones.

Oficina, café cargado y charla con los compañeros. Pero cuándo se disponía a sentarse en su mesa, pero Carlos el supervisor le dejo que tenía que pasar por su despacho. Ahí comenzó el caos.

Doce años se terminaban de la noche a la mañana sólo porque se preveía menos trabajo, esa fue la explicación. Se unió una buena indemnización que dejaba las puertas abiertas a dar alas a sus sueños, a empezar una nueva vida.
Que te despidan así de repente no es algo agradable pero ya estaba ilusionada con invertir en su nuevo proyecto.

Se despidió de sus compañeros aguantándose las lágrimas, dejaba allí una parte muy importante de su vida, pero según cerraba la puerta se dio cuenta que se sentía libre y llena de ganas de empezar algo nuevo.

Fue a casa dando un rodeo, paseando disfrutando de los primeros rayos de sol de la primavera que acababa de empezar. Prepararía algo de comer y pensaría como explicarle a Manu que se había quedado sin trabajo.
No había mucho que decir pero las cosas cambiarían el viaje a Nueva York de este verano, ya no le parecía una buena idea.

Metió la llave en la cerradura y empujó la puerta pero pesaba más de lo normal, ¿qué había detrás?

- ¡Estás en casa! - dijo mientras veía a Manu con una bolsa en la mano y rodeado de maletas.

Manu la miro a la cara una décima de segundo, después agachó la cabeza y se fue cerrando la puerta tras él.

¿No podía haber sido un viernes cualquiera?

miércoles, 25 de octubre de 2017

Lo que no se dice

Suena el teléfono.

- Es...

- Venga cógelo.

Se levanta con en cigarro en una mano y con la otra coge el teléfono,  mira quien llama, vuelve la cabeza y asiente.

Empieza a pasear por la habitación mientras que hablan. Una conversación normal.

En el primer momento que se da la vuelta me levanto y salgo a recoger mi ropa.  Se da cuenta y con la mano me hace gestos para que me quede. Pero continúo después de enseñarle una sonrisa de estar conforme.

Me quema tanta normalidad, hace que sienta una punzada en el pecho.

Oigo risas y pasos hacia mi.  Me tenso. Lo tengo detrás de mi y levanta el teléfono. Quiere que oiga esa parte de la conversación.

La oigo . Actúo como si me interesara, pero no lo hace.

Cuándo uno se sale de lo preestablecido debes pensar si estás dispuesto a seguir,  y yo elegí que si,  adelante.

Termino de vestirme,  cojo un cigarro y espero que termine mirando a la tele que no viéndola,  intento convencerme de que esto es lo que quiero.

Termina su segundo cigarro,  cuelga y me da un beso.

- ¿Te vas ya? .
- Si,  tengo que hacer. Hablamos.

No me deja girarme para irme me coge la cara y me besa,  diciendo mucho mas de lo que le gustaría.  No soy la única a la que ésto le descoloca.

Sonrío de verdad,  necesitaba este final.

Salgo y la puerta se cierra a mi espalda.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Solo un, te echo de menos

Una conversación trivial,  simpática,  pícara por momentos y de repente un... te echo de menos. 

Y el tiempo se para,  aunque consigo responder un ... yo también, camuflado entre dos frases vacías.  

Si dejo que mi corazón responda nos perderemos. 

Y seguimos como si nada. 

Tu crees que yo le quité importancia y tu no eres consciente de que muero por sea verdad. 

Y seguimos charlando,  reimos,  nos hacemos confidencias como siempre. 

Nada ha cambiado ... aparentemente. 

La despedida no es la de siempre tiene un punto más intenso,  pero el justo,  no nos vaya a comprometer.  

Hacemos equilibrios imposibles. 

Pero llega la noche y tú te preguntas por que dejaste a tus dedos escribir lo que el corazón te dictó sin filtros. ¿ Te pilló en horas bajas?  o te dejaste llevar y en el fondo querías,  necesitabas decirlo en alto. 

Ya está hecho. 

Yo tengo la frase grabada a fuego,  aunque escrita,  en mi cabeza la oigo con tu voz sin cesar.  

Intento buscar la razón por la que no te contesté de verdad,  evitando comprometernos,  respetando nuestro pacto de distancia justa,  y al mismo tiempo el corazón se me sale del pecho por la certeza de saber que es algo más. 

Y así con el remordimiento,  tu por decir de más,  yo por decir de menos,  nos quedamos dormidos pensando en un nosotros que no llegará. 

viernes, 1 de septiembre de 2017

Llegadas

"Buenas tardes en unos minutos aterrizaremos en el aeropuerto de Madrid Barajas"

Y en ese momento empezó a temblar.  Después de casi 4 meses se le hacía un poco cuesta arriba volver,  no estaba segura de lo que se encontraría. 

Cuándo decidió marcharse estaba hecha un lío,  muchos frentes abiertos.  En el tiempo que había estado fuera parecía como si todo se hubiera colocado en su sitio. 

Todo menos él.  No habían dejado de hablar por mail , por mensaje y un par de llamadas telefónicas.  

Ninguna conversación comprometida,  se habían limitado al principio a hablar de trivialidades para evitar su último encuentro y su viaje precipitado.  
Según pasaban las semana las conversaciones eran mas fluidas y fueron contándose su día a día,  él en el mismo sitio dónde ella lo dejó,  ella en otro nuevo y alejado.  Y se fue forjando una nueva relación de amigos.  Evitando eso si,  su peculiar relación anterior. 

Ella habia dicho a su familia,  amigos y a él cuándo volvía.  Había elegido un vuelo que hiciera imposible o eso creía ella , que la fueran a buscar.  Necesitaba llegar y encontrarse sola, en su entorno,  hacerse de nuevo a el. 
Y aún así sentía nervios y ansiedad,  aunque con el paso de los años había aprendido a controlarlo,  seguía  siendo difícil .

Bajaron bastante rápido del avión,  pero ahora venía lo peor de las llegadas,  recorrer pasillos, recoger maletas y salir de la terminal para buscar transporte. 

Después de 5 vueltas de la cinta de maletas apareció la suya,  gigante le pareció en ese momento - normal que haya pagado exceso de equipaje, pensó.  Le ayudó un señor con el que había compartido conversación en el vuelo, y después de darle las gracias se dispuso a salir y buscar un taxi.

Iba más o menos distraída con el móvil informando a todos de su llegada con un mensaje tipo que fue pegando en todos los chat. 
 Miraba al móvil y hacia arriba para no llevarse a nadie por delante con el carro de las maletas y entonces le vió. 

Parado un par de metros delante de ella. No era capaz de averiguar si el gesto de su cara era bueno, o malo. 

No pudo seguir se quedó parada temblando. Y fue consciente en ese momento que lo quería mas de lo que estaba dispuesta admitir. Los cinco meses separados no habian solucionado nada.¿ Y ahora?

Pero ella no contaba con él, con sus sentimientos con su duelo de 5 meses en el que tuvo que admitir que nadie seria capaz de ocupar el lugar que ella dejó. Luchó contra sus creencias, su convencimiento de estar solo , de no compartir su vida, de vivir sin preocupaciones. 
Pero no sirvió de nada, deseaba que volviera para contarle su ansiedad, su impaciencia, su determinación para conseguir que lo suyo funcionara, por que no se veía capaz de seguir sin ella. Sería demasiado duro y lucharía para que no pasara.

Se acercó a ella tan lento que los dos se sentian atrapados en una película a cámara lenta.

No podían dejar de mirarse, se habían echado tanto de menos. 

Llegó a su altura, dijo hola  muy bajo, si no llega a ser por que ella no dejaba de mirarle ni lo hubiera oído. 
Agachó la cabeza buscando el carro con la maleta y una vez cogido se volvió la beso muy rápido, por que si la besaba como deseaba no se moverían de la terminal en horas, la miró a los ojos: 

- vamos a casa, te he estado esperando.